Los trabajadores dedican más de 6 horas semanales a «cuidar» a la IA
La promesa era ahorrar tiempo; la realidad es un nuevo turno de niñera digital. Seis horas semanales revisando lo que produce la IA es casi un día laboral entero dedicado a tareas que la herramienta debía eliminar.
El coste no aparece en ninguna métrica de ROI porque está escondido en el flujo de trabajo de cada empleado. Las organizaciones celebran la adopción sin medir la fricción que genera, y esa contabilidad incompleta infla los retornos reportados.
La pregunta para cualquier líder es brutal pero necesaria: ¿la IA está liberando horas o solo reasignándolas a corregirla? Sin medir el botsitting, no hay caso de negocio honesto.