Google demanda a una red china que usó IA para estafar a cientos de miles
La IA industrializó el fraude. Generar 2,5 millones de mensajes personalizados en dos semanas era impensable hace dos años; hoy es el coste marginal de una operación criminal automatizada.
Google responde con litigio, no solo con filtros técnicos, lo que señala que el frente legal será tan importante como el de ingeniería. Demandar al operador es perseguir la cabeza, no las consecuencias.
Para las empresas, el mensaje es que la suplantación a escala ya es la norma del adversario. Verificar identidad y canal deja de ser higiene básica y pasa a ser defensa de primera línea contra ataques que ahora escalan sin coste humano.