Fiscales estatales de EE.UU. abren investigación contra OpenAI
OpenAI prepara su salida a bolsa y recibe el peor regalo posible: investigaciones estatales sobre publicidad y datos sensibles de salud. Para una empresa que monetiza atención y conversaciones íntimas, el escrutinio sobre cómo trata esos datos es existencial, no anecdótico.
El frente regulatorio se descentraliza. Mientras el debate federal se atasca, los fiscales estatales se convierten en el verdadero poder de control sobre la IA en EE.UU., con jurisdicciones fragmentadas y agendas políticas propias.
Publicidad dentro de un chatbot que recuerda tus síntomas es un terreno minado de privacidad. Quien construya productos conversacionales con datos de salud debería mirar este caso como el manual de lo que no hay que hacer.