La dependencia de IA en código abre una brecha entre velocidad y calidad que nadie está midiendo
Mientras los devs rechazan trabajar sin asistentes, aparecen sabotajes deliberados y advertencias sobre deuda técnica invisible.
Los programadores que se niegan a trabajar sin IA están produciendo más código, pero no necesariamente mejor código — y la industria recién empieza a entender las consecuencias. Un desarrollador frustrado con los "vibe coders" plantó una prompt injection en su librería open source que instruía a agentes de IA a borrar outputs de aplicaciones, demostrando la fragilidad del stack cuando nadie revisa lo que copypastea. Scott Wu de Cognition (creador de Devin) insiste en que los agentes no deberían reemplazar humanos, pero la realidad es que muchas empresas ya están apostando a eso. El riesgo no es solo técnico: es que estamos canonizando un modelo de trabajo donde la velocidad de entrega mata la comprensión profunda, y eso se paga con intereses compuestos en mantenibilidad.